Marathon des Sables 2017

Jueves, 13/04/2017

RETO CONSEGUIDO!!

Ha costado pero lo hemos logrado! Le tenía mucho respeto a la etapa de hoy. Correr 42 kms con las plantas de los pies abiertas se antojaba una odisea, y más o menos así ha sido, pero la motivación de completar este reto pudo con todo. Mañana nos quedan 7 kms de la etapa UNICEF, pero se hace andando y no computa para tiempos.

 

La etapa de hoy ha salido mejor de lo esperado. Hemos corrido todo salvo las zonas de dunas, enormes y preciosas esta vez. Pablo ha marcado un ritmo muy bueno desde el inicio que hemos conseguido mantener hasta el final, bajando de las 6 horas que, después de todo lo que llevamos y las heridas de guerra, está genial. Última noche hoy en el campamento, ya con el objetivo cumplido. Ahora toca DISFRUTAR! Mañana, después de la etapa, volvemos a Uarzarzate, vuelta a la civilización y a las comodidades. Aquí soñamos con una ducha, ropa limpia y MUCHA cerveza fría.

 

Quiero dar las GRACIAS a toda la gente que nos ha animado con sus mensajes y sobre todo con los correos. Nos llevamos una gran experiencia!
GRACIAS A TODOS!

Iván Prendes Rodríguez

 

Miércoles, 12/04/2017

Etapa Ultra lista! 86 kms en 15:55 h.

Después de 2 días de 30 kms y uno de 40 kms venía la etapa reina de Sables. Al hacerla del tirón nos hemos ganado un día de descanso que me hace falta. Ayer los planes salieron bien. Tenía pensado correr alguna hora, caminar en las horas de sol y correr de noche si quedaban fuerzas. Dicho y hecho. Primera parte de terreno duro y algo de desnivel y una segunda donde progresivamente nos iban metiendo dunas y más dunas. Aquí incluso me paré diez minutos en un control a recuperar. Demasiada arena suelta para una etapa de 90 kms. Las horas intermedias lo llegué a pasar mal pero en el momento que el sol empezó a dar tregua empezó mi carrera de verdad. Cada vez más motivado y con fuerzas pude empezar a correr. Una experiencia interesante correr balizados por la noche. Kilómetros de dunas iluminadas por las luces verdes que portábamos. La luna llena del desierto me permitió hacer gran parte de los últimos 20 kms sin el frontal, lo que fue una experiencia increíble, eso y poder entrar fuerte en meta.

La parte mala… las ampollas. Tengo abiertas las plantas de los pies y mañana tocan 42 kms. Habrá que hacer un apaño. ABRAZOS!

Iván Prendes Rodríguez

 

Lunes, 10/04/2017

Tercera etapa y el día más caluroso de todos. Hoy tocaban 30 kms con desnivel, tres subidas con dunas en los primeros 20 kms, incluido el mítico Jebel y su cuerda, y para rematar 10 kms por un lago seco interminable.

Salimos tranquilos de menos a más y siempre pasando gente, las subidas bastante bien aunque el calor se hace insoportable y hay que gestionar el agua. He vuelto a cambiar la alimentación cambiando barritas por geles, así no hay que masticar nada y me he encontrado bien. La última parte por el lago ha sido interminable, caminando y corriendo a ratos, sufriendo bastante y con ganas de llegar. Hemos vuelto a entrar juntos y Pablo va muy bien.

Ahora empieza Sables. Mañana 86 kms que no sabemos cómo afrontar. Si persiste el calor habrá que plantearse varias alternativas porque caminar en las horas de sol es mortal.

Iván Prendes Rodríguez

 

Domingo, 09/04/2017

Segunda etapa a la saca, pero ha costado Dios y ayuda. Hace apenas 15 minutos que he cruzado la meta. Hoy etapa de 40 km con una fuerte subida a 7 km de la meta. Hemos salido más conservadores y hasta el km 25 todo en orden. A partir de ahí, cuando el sol pegaba con más fuerza, han empezado las malas sensaciones. Primero el estómago, luego malestar general y luego ya pensamientos negativos. Menos mal que ha estado Pablo para tirar de mí, y los mensajes de mi gorra, que hoy han sido fundamentales. Las distancias en el desierto son desesperantes, veíamos la subida que nos esperaba y por más que corríamos no se acercaba. Para colmo varias fases de dunas que te remataban. Han sido kms interminables. En la subida me he tenido que parar dos veces, pero las vistas han merecido la pena. Ha sido coronar y ver el campamento, pero aun nos separaban 6 km que hemos hecho caminando. El hombro me ha vuelto a dar guerra y he tenido que tomar ibuprofeno lo que acabó de cerrarme el estómago. Curiosamente lo que menos me duelen son las piernas. Mis problemas son el hombro y el estómago, aparte del calor que siempre me afecta demasiado. Hoy he tenido varias veces ganas de vomitar, y beber agua caliente no ayuda. Todos estos factores hacen que me plantee como afrontar la etapa de 90 km de pasado mañana.

Mañana tenemos una etapa de 30 km y volvemos a subir el mismo pico pero en sentido contrario. ¡Tenemos hasta una cuerda arriba!, una imagen mítica de la Marathon des Sables. Da igual lo conservador que salga, porque a partir de los 20/25 km el sol me afecta, así que mañana iremos con pies de plomo. Otro cantar será la ultra. Hoy, viendo cómo estaba tras 6 horas al sol, plantearme estar 15 en carrera por el desierto me crea muchas dudas. No quiero que las sensaciones negativas se impongan. Quiero disfrutar esta experiencia, pero ya sé por qué la Marathon des Sables está considerada la más dura.
Ahora a descansar, tenemos 14 horas para la próxima etapa y SEGUIMOS BIEN.

Iván Prendes Rodríguez

 

Sábado, 08/04/2017

Después de dos días de viajes, aeropuertos, controles de seguridad y 6 horas de autobús por Marruecos llegamos al mítico campamento de Sables. Por fin vivimos lo que tantas veces hemos visto en la tele. Por delante dos jornadas de convivencia, preparativos y pruebas antes de tomar la salida de esta increíble carrera. Aquí palpamos las dimensiones de este evento.

Nos ubicamos en la Jaima 12 con un grupo de amigos madrileños. El ambiente nos envuelve, el desierto se convierte en una pequeña ciudad multicultural. Muy buena atención en todos los sentidos, la única pega las interminables colas para controles y verificación de material. El sábado de noche el mítico briefing del director de carrera subido al todoterreno, nos cita a las 8 para hacer la foto de la 32ª edición. A las 9 tomamos la salida al ritmo de ACDC y nos adentramos en el desierto para cubrir 30 km. Primera etapa y primera lección nos da el desierto, las dunas, el calor y sobre todo 11 kg a la espalda nos merman. Cruzo la meta con Pablo, 1ª etapa para la saca.
Tranquilos, seguimos bien.

Iván Prendes Rodríguez

 

Jueves, 06/04/2017

Sentado ya en el avión que nos llevará a Madrid escribo estas líneas a modo de previo de este gran desafío que nos aguarda en los días venideros. El Marathon des Sables es una de esas pruebas míticas que mucha gente sólo sueña con hacer, y nosotros vamos a tener la oportunidad de vivirla, sufrirla y disfrutarla a partes proporcionales. Una travesía de 6 días y 257 kilómetros a través del desierto del Sahara cargando con todo el equipo necesario, los víveres y el material de seguridad obligatorio para enfrentarse a este desafío con las mínimas garantías. Han pasado 6 meses ya desde que decidimos apuntarnos a esta locura de prueba. Seis meses que han pasado fugazmente entre el trabajo, los viajes, convenciones, reuniones y ferias entre los que hemos tenido que encajar los entrenos necesarios como para ponernos en la línea de salida con las mínimas garantías posibles de saber que podemos terminar semejante desafío. Meses donde no hemos entrenado lo que queríamos, donde la meteorología del norte no nos ha dado mucha tregua, donde no hemos probado el material de la manera más adecuada y donde había días que los entrenos se convertían en una obligación que nos hacía preguntarnos si lo que vamos a vivir merece semejante esfuerzo y dedicación. Todas las veces que, preparando alguna prueba, estas preguntas asaltaban mi mente la respuesta siempre fue “sí”. En esta ocasión espero que la respuesta sea “SÍ” pero en mayúsculas. Esto no es una carrera al uso, no es un maratón, un ultra-trail o un ironman, pruebas todas de uno o dos días non-stop, aquí nos enfrentaremos a toda una semana en el clima hostil del desierto, mucho calor por el día y mucho frío por la noche, a tener que gestionar nuestros recursos, ya que al tener que cargar con ellos están planificados y medidos al detalle, a medir nuestros esfuerzos y a regular nuestro cuerpo sabiendo que día tras día estaremos en déficit de calorías (gastaremos más de las que ingeriremos). Pero también atravesaremos un paisaje espectacular, y tendremos la posibilidad de disfrutar del cielo y las estrellas del desierto. Será una aventura sin igual dónde poder compartir nuestro viaje con personas venidas de todo el mundo, de diferentes culturas pero con los mismos miedos ante este reto, y es que la vida, a veces, sólo trata de eso, de enfrentarte a tus miedos y vencerlos.

A todos los que me han apoyado para tener la oportunidad de vivir todo esto, no puedo más que daros las gracias y trasmitiros mi compromiso de que cada noche desde el campamento os contaré de primera mano qué ha dado de sí la jornada, para que así en la distancia podáis sentir como si estuvierais conmigo.

Un abrazo enorme.

Iván Prendes Rodríguez